jueves, 4 de septiembre de 2008

no apostemos todo en el futbol.

Y SI NO ERES FUTBOLISTA…QUÉ?


“Los individuos que más fracasan son los que tratan de ser diferentes.Uno nace diferente, no se hace diferente”- Astor Piazzola
Voy a decirlo sin rodeos: hay muchos jóvenes aspirando a ser futbolistas. Y no es que esté mal que quieran intentarlo, es que le están apostando todo a un solo número. Emprenden esa carrera como si fuera la única tabla de salvación en la vida, y para peor, con el apoyo de los padres.A los padres modernos lo que más les preocupa es el sentimiento de culpa por no apoyar a sus hijos en la realización de sus sueños. Y entonces se someten a pruebas inverosímiles, como acompañar al muchacho en todos los entrenamientos y partidos, pagar los viajes, uniformes, arbitrajes, refrigerios… Y sobre todo, patrocinarles sus tentativas por mostrarse en los diferentes clubes profesionales. Que no vengan a decirles luego que no los apoyaron.Pero no se cuidan por saber cuáles son las posibilidades reales de su hijo. El muchacho y sus padres deberían guiarse por ciertos indicios, por ejemplo, haber descollado en un torneo importante, haber sido llamado a un seleccionado departamental, pertenecer a un programa de seguimiento. Pero no, el fútbol es una actividad tan subjetiva que es mejor sospechar de los entrenadores cuando estos no llaman al joven a la selección, y es preferible hablar con resentimientos de los veedores cuando estos escogen a otros aspirantes. Para poder seguir soñando.Es triste notar cómo hay jovencitos que pasan años y años en equipos aficionados de la Liga y hasta de primera C, todavía por ahí, ya casi sin ilusiones, arrastrándose y asoleándose a diario esperando una feliz oportunidad que muchas veces no llega. O llega pero es como un tiro al aire: son los padres los que deben financiar esos viajes donde se les hará una prueba incierta.Hay instituciones del fútbol que por no invertir en un trabajo serio, con un seguimiento oportuno y eficaz, están apostando a la cantidad, en detrimento de la calidad selectiva y le tiran a todo lo que se mueva. Es frecuente escuchar o ver que grupos de jugadores jóvenes, y en algunos casos, niños, han sido invitados a probarse en las divisiones menores de un club profesional sin ningún tipo de criterio preselectivo. Y así como los reciben, los devuelven.A eso súmele el desespero de los familiares y de los propios jugadores, quienes, ante la más mínima invitación y casi sin garantías, piensan que esa quizás pueda ser la única oportunidad en la vida y entonces se saltan cualquier proceso que se venga haciendo con ellos, porque aquí lo que más importa es aparecer, ir a probarse, lanzarse al ruedo, una y otra vez, en una frenética carrera, con la esperanza de que quizás en alguna sean admitidos. No olvidemos que estamos en la generación de los Realitys y los Factores XS.Pero, y mientras tanto, ¿qué ha ocurrido?.... ha pasado el tiempo. Y el joven sigue empecinado en esa quimera sin mirar hacia otras vocaciones. Su mayor anhelo es que alguien les resuelva la gran incertidumbre de si sirven para el fútbol o no. No se ha dedicado al estudio, por ejemplo, porque está esperando la gran oportunidad.¿No sería bueno que, mientras aspira a ser futbolista, este adolescente explore otras profesiones, revise qué otras aptitudes tiene, o en qué otra labor podría ser útil? Porque lo terrible suele ser cuando uno se encuentra con muchachos que si no son futbolistas no son nada. Quedan suspendidos en el limbo laboral, jugando partiditos de rebusque los fines de semana, viviendo la ilusión de que les pagan por eso, o resentidos hablando en una cantina por las roscas que lo marginaron. ¿Cómo es eso de que “Quiero que me hagan una prueba o si no me dedico al estudio?”… No se sabe, en este caso, si lo dicen por resignación o por amenaza.Hay algunos que no les gusta entrenar y quieren ser futbolistas. Hay otros que no les gusta comer o no saben descansar y quieren ser atletas de alto rendimiento. Hay ciertos ilusos que no han ganado nunca una competencia de jerarquía y sin embargo quieren que los prefieran por encima de otros que pueden mostrar logros. Hay padres que creen que porque su hijo es un afiebrado por el fútbol, porque desayuna, almuerza y come con fútbol, eso lo hace una estrella.Lo que hay que saber es que nunca se sabe. Nadie puede estar seguro de quienes alcanzarán la gloria o quiénes no. Aunque haya algunos que prometan más que otros. Lo importante es emprender la carrera del fútbol como un proyecto de vida, sin descuidar el aprendizaje y la exploración de otras opciones. El mismo fútbol, incluso, te puede brindar otras alternativas…Pero, te has preguntado alguna vez, joven amigo, ¿y si no eres futbolista, qué?...

miércoles, 3 de septiembre de 2008

como buenos aliados

“El deportista que no cuenta con el apoyo de sus padres, está incompleto”
Manual de béisbol.Antes era fácil decirles a los padres de familia que no se metieran. Que lo digan los entrenadores de vieja data que prácticamente dirigían sin ningún tipo de presión en ese aspecto, porque eran muy pocos los padres que acompañaban a sus hijos; de hecho, en muchos casos ni les interesaba el fútbol. Sus deberes como progenitores se ceñían a darles techo, comida y algo de educación escolar, cuando no se los llevaban a su taller para enseñarles el oficio tradicional de la familia. El deporte era casi una excentricidad. A la cancha sólo asistían unos cuantos, a los que realmente les gustaba el fútbol.Ahora, en cambio, son muchos los que quieren intervenir en la construcción y formación de su hijo deportista. Ya no se conforman con aquel papel pasivo de sólo ir a observar. Hoy preguntan, se meten, cuestionan, quieren participar, saberlo todo, investigar, y están más enterados a veces que hasta los propios técnicos ¿Es este comportamiento benéfico o nocivo para el proceso deportivo del muchacho? ¿Por qué hoy, en los equipos de fútbol, suele haber tanto problema con los padres de familia?Es cierto que el fútbol aficionado se está administrando todavía con excesiva informalidad, que las reglas de juego no son muy claras, que cualquiera se apropia de la responsabilidad de decidir por otro. Y además, es cierto que hay algunos papás que se vuelven cansones, intensos, paranoicos, insoportables y quieren mezclarse hasta en las sopas. (“Pero cómo no meterme – me decía uno- si estamos hablando es de mi hijo, por Dios”)Quizás a nosotros, los entrenadores, también nos ha faltado un poco de reconocimiento hacia ese personaje, que ha cobrado importancia porque, precisamente, ha asumido responsabilidades pedagógicas. No lo aceptamos como un posible interlocutor válido, sino que lo descartamos olímpicamente, desconociendo el grado de influencia que pueda tener sobre su hijo deportista. Y obviamos su derecho auténtico de querer participar en la educación de su muchacho. En una época en que se están utilizando conceptos como la Integralidad y la Formación Dual, conviene bajar las astas y apuntar hacia una participación concertada, porque, al final, lo esencial es que el joven reciba el mismo influjo de valores y percepciones tanto en su casa como en el equipo de fútbol.Se quejan algunos padres, a veces con razón, de que sólo los llaman cuando el club necesita dinero, cuando hay que vender boletas para rifas o eventos con el ánimo de recolectar fondos, que muchas veces, después, no se sabe ni cómo fueron invertidos, quedando siempre una estela de duda en el ambiente. De lo contrario son un cero a la izquierda. No se les tiene en cuenta para más nada: a su hijo lo manejan de una manera que él no entiende, no lo ponen a jugar de titular, o lo sacan cuando está jugando mejor, según su opinión o la de otros padres que llegan a echar carbón.Y nosotros, siempre nos quejamos del comportamiento pendenciero de los padres, pero nunca les ofrecemos nada. Tendríamos que comenzar por organizar una capacitación permanente para estos señores. Queremos que respondan de una manera conveniente para todos, pero no los educamos. Más bien los ignoramos. Craso error. Esta figura se nos puede convertir entonces en una verdadera piedra en el zapato y si no le prestamos la suficiente atención, no tardará en aliarse con otros disidentes para armar un sindicato, creando así conflictos internos de consecuencias catastróficas. Son varios los equipos de fútbol que se han desintegrado por la desbandada creada por algunos padres inconformes que empezaron por minar las bases organizativas, apelando a ciertas solidaridades perniciosas, tan confusas en estos casos.Es necesario entonces establecer protocolos claros y rigurosos. El problema fundamental sigue siendo de comunicación. ¿Que un padre tiene algo que decir? Claro, que lo diga, pero en su momento y lugar determinados. Deben crearse esos espacios para que la gente pueda expresarse, donde sea informada sobre ciertos detalles precisos, y por supuesto, desde el principio, socializar los límites impuestos sobre lo que puede ser considerado como un cuestionamiento válido y lo que no. “Mire señor, entiendo que ahora está molesto porque su hijo no jugó, pero con mucho gusto lo atiendo el día martes por la tarde y hablamos del asunto”, podría ser una propuesta tipo para cuando aparezca alguna inconformidad.Además, especialmente con ellos, conviene ser proactivos, es decir, adquirir la capacidad para anticiparnos a las situaciones de conflictos y poder visualizar las posibles soluciones ¿Se acerca un torneo importante? Pues, hay que reunir a los padres y dejar los puntos bien claritos: Cómo va a ser el manejo del grupo de jugadores durante la competencia. Porque, si se apunta a ganar, entonces habrá que mantener un equipo altamente competitivo en la cancha y sólo se realizarán los cambios obligados, pero, si se va a participar para hacer evaluaciones individuales y colectivas sin importar el resultado, entonces todos los muchachos deben jugar.Transformar una debilidad en fortaleza: Si sospechamos que van a presentarse situaciones críticas por las exigencias propias del torneo, entonces es bueno hacer simulacros de cómo se actuaría en el evento de que se vaya perdiendo o toque enfrentar algún conflicto; procesar de manera imaginaria sucesos extremos (especialmente con los árbitros), donde se puedan cotejar actitudes reflexivas y comportamientos violentos; o, por lo menos, que se organicen ciertos valores humanos como propósitos colectivos, es decir, desarrollar una manera de hacer y de ser institucional: En el tema de la Tolerancia, por ejemplo, delegando en los más agresivos, mire usted, la responsabilidad de controlar posibles desmanes; cómo da resultado aquello de “Entregarles las llaves al ladrón”, cómo se logran cambios dramáticos y significativos cuando una persona se ve obligada a tener que vigilar ciertas manifestaciones de otros, donde ella, precisamente, tiene antecedentes de extralimitación en esa área.Constituir brigadas de padres para actividades puntuales, como el apoyo escolar a algunos futbolistas. Organizar con ellos charlas con profesionales de la salud, en especial médicos, psicólogos y nutricionistas, donde se valoren las relaciones con sus hijos niños y adolescentes. Ponerles tareas, que investiguen temas relacionados con las bases del torneo, reglas de juego, historia del fútbol, etc… Como me dijo un amigo entrenador: “a la gente que jode, hay que ponerla a trabajar”.Pero, eso sí, tiene que haber coherencia entre lo predicado y lo practicado. No puede ser que estemos exigiendo ciertas actitudes éticas y seamos nosotros los primeros en quebrantarlas. Por ejemplo, no se debe incluir en el equipo a un niño que sabemos que no va a jugar durante el torneo, por el simple hecho de que el papá apoye económicamente al club o vaya a adoptar a un niño visitante, como se acostumbra por esta región. Es mejor ser sinceros con ellos y plantearles la posibilidad de que colaboren, pero sin el compromiso expreso de que el niño estará participando del juego. Si no les parece, es mejor que digan que no de inmediato; esto es preferible a crear falsas expectativas y después atender reclamos y caras amargas.Por eso es importante tener claro en qué etapa del proceso se encuentra el grupo de infantes. Creo que es necesario instituir unas categorías Formativas-Recreativas y otras Competitivas. Cada ciclo tendrá sus normas y sus objetivos bien definidos que habrá que cumplir. Si el asunto es formativo-recreativo no puede quedarse ningún niño sin jugar. Pero, si se habla de competencia, se estará apuntando al resultado, luego, el manejo lo determinará la exigencia del evento.Soy un convencido de que hay mucha gente deseosa de recibir orientación en la empresa de educar a sus hijos, pero a los profesores nos ha faltado más esfuerzo para capacitar a los padres. Ser pedagogos significa tener fe en que los demás pueden mejorar. Si no tenemos esta convicción es mejor que nos dediquemos a otra cosa. Se trata de transformar almas, de educar sentimientos. Tenemos que apostarle al cambio de actitud basados en una orientación paciente, buscando la modificación de las conductas nocivas a través del afecto, contando para ello con todos los elementos del entorno del niño o el joven, incluyendo, por supuesto, y especialmente, a sus papás.Entonces, más que aceptarnos mutuamente como un simple mal necesario o mirarnos con dramáticas prevenciones, podríamos convertirnos en grandes y buenos aliados, cuando, padres y entrenadores, nos pongamos de acuerdo en lo fundamental y empecemos por mirar para el mismo lado del triángulo.

martes, 2 de septiembre de 2008

que mira un cazatalento

EL TALENTO NO ES SUFICIENTE

“Ajá, profe, ¿y qué es lo que usted mira en un jugador?”... Digo que tengo en cuenta tres grandes pilares que conforman una base sólida, como si fuera una mesa de tres patas. Son a saber:EL TALENTO: Por supuesto, pero, ¿Cómo detectamos el talento en un jugador de fútbol?... pues, observe cómo RESUELVE en cada jugada en que participa. Analice también si es capaz de leer el juego. Generalmente alguien con talento es asertivo en la mayoría de sus decisiones. Conviene mirar, además, cuál es el registro de sus acciones en las áreas de máximo riesgo. En últimas, el potencial se traduce en jugadas que pueden ser llevadas a una cifra estadística. En cuántos mano a mano sale airoso, cuántos goles concreta, cuántas pelotas recupera, cuántas veces arriesga con acierto...Pero el Talento no es suficiente. Se necesita también VOCACIÓN. Y ¿cómo descubrimos si el joven tiene vocación?... pues, en su manera de entrenar, en el gusto por la actividad. Que sea capaz de entregarse, de exigirse. Que quiera aprender siempre. El verdadero trabajo del futbolista no es jugar al fútbol, sino perfeccionarse física y mentalmente a través del entrenamiento programado. Sin vocación no es posible mejorarse a sí mismo con una rutina diaria.Y el tercer elemento es la CONSAGRACIÓN: Consiste en una disposición de ánimo que se traduce en hábitos sanos con respecto a la nutrición, el Descanso, la Higiene y el Manejo del tiempo libre.En la Nutrición: Un niño que tenga vocación de faquir, por ejemplo, no puede aspirar a ser futbolista. Cómo es eso de que no le gusta la ensalada ni los granos. Que no come frutas ni pescado. Está condenado a no fortalecerse como atleta. El ser humano es lo que come. De su nutrición efectiva dependerá que los procesos de crecimiento se cumplan íntegramente. Una dieta en cantidades balanceadas, de acuerdo con la edad y las exigencias físicas, rica en proteínas, cereales, verduras, frutas y lácteos, más algunos complementos alimenticios, ayudará a alcanzar el nivel ideal. Debe procurarse un horario establecido para tomar los alimentos. Evitar el exceso en el consumo de azúcar, cafeína y grasa animal.Descanso: Hay que respetar una rutina en los horarios de descanso para no atentar contra la estructura del sueño. No todo puede ser movimiento y exigencias. Es necesario recargar baterías. Hay que evitar el exceso de fútbol, el exceso de actividad. Después del entrenamiento el complemento ideal es una buena nutrición y un descanso reparador. Nada de llegar y salir inmediatamente para la calle y menos regresar tarde a casa, porque es como si se siguiera entrenando, propiciando una sobrecarga de esfuerzo. Además, se ha dicho la hormona del Crecimiento se dispara durante el sueño.Higiene: Mantener una limpieza del cuerpo, especialmente de los pies, evitará que se instalen procesos mórbidos (enfermedades) en el organismo. El futbolista debe cuidar sus pies como el pianista cuida sus manos. Son sus instrumentos de trabajo. No puede haber algo más lamentable que un futbolista con “pecuecas”.Es importante cambiarse de ropa después de jugar o entrenar. Hay que tener en el maletín los implementos de aseo: toallita, desodorante, talco para pies, chanclas, jabón, etc. No descuide la higiene dental. ¡Consiéntase!Manejo del tiempo libre: Esto equivale a la higiene mental. La felicidad del ser humano es proporcional al buen manejo del tiempo libre. Toda persona debe descubrir una actividad complementaria que la atrape. Que le llene sus horas muertas. Especialmente los deportistas que a veces tienen tanto tiempo libre. Hay que apuntar a labores manuales o intelectuales activas como la electrónica, la computación, la pintura, la lectura, el cine, las artes o el estudio en general. No es suficiente con ponerse a escuchar música, esta es una actividad pasiva, a no ser que se baile o que sirva para componer canciones. Y no todo el tiempo puede ser fútbol por televisión. El joven debe enriquecer sus conocimientos explorando otras áreas.A un chico que posea todos estos elementos, nadie podrá garantizarle, aún, que llegará a ser un gran futbolista, (eso dependerá también de otros factores) pero tendrá muchas más posibilidades que aquel al que le falte alguno de esos pilares.En definitiva, la clave está en adquirir una serie de hábitos sanos. Lograr ese pequeño triunfo de cada día aportándole algo a su crecimiento personal y deportivo, construyéndolo como un artesano, porque, en últimas, el éxito es un montón de pequeñas cosas hechas bien hechas.

calidosos

Hola, calidoso:Queremos agradecerte que juegues para nuestro equipo. Nuestro querido y modesto equipo de pueblo. Los fines de semana la cita obligada es ir a verte a la cancha. Vamos todos, el barrio, la familia completa, hasta el alcalde y su señora. Tenemos que estar ahí porque no se sabe cuándo te vas a inventar una de esas jugadotas que uno después se va a doler el resto de la vida no haberla visto. Descubrimos que te habías metido definitivamente en nuestros afectos cuando el Bebo, con escasos cuatro años, mientras rebotaba la pelota contra una pared y narraba un partido imaginario, utilizaba siempre tu nombre en el momento en que a él se le antojaba celebrar un gol o exclamaba que habías hecho una genialidad en el Santiago Bernabeu. Eres nuestro ídolo.Pero no sólo por los magníficos goles, tus jugadas de crack, tu elegancia para pisar la pelota con esa zurda, ni porque además nos regalas esa embriagante sensación de saber que si estás de nuestro lado contamos siempre con alguien que resolverá en el área contraria cuando las papas se pongan calientes. Esa confianza extra de pavonearnos en la tribuna sintiéndonos ganadores. Esa seguridad de poseer la llave para abrir todas las puertas. Aquí se mueren todos: a la usanza de los argentinos de Colón de Santafe, nuestro pequeño estadio es el cementerio de los elefantes. Tu nombre, por tanto, es sinónimo de alegría. Invocarlo es nuestro grito de combate.Eres nuestro ídolo también por todas esas otras cosas que nos das: Te vemos cuando vas para los entrenamientos y pasas cerca de la casa y saludas con cordialidad y se te nota entonces una placidez extrema, un regocijo infantil, una tranquilidad de santuario. Además, sabemos que te gusta entrenar. Qué gran ventaja, hermano. Te mira uno y piensa: “Carajo, este tiene la mitad del camino ganado, mira que no se deja apurar por afanes, mira qué confianza se gasta”. Y entonces resulta inevitable que alguien les diga a los otros jóvenes, parados en la esquina, mirándote abrumados por la admiración o por aquello que se conoce como envidia sana: “Sigan los pasos de ese monstruo, muchachos”Y somos muy felices cuando te vemos jugar con esas ganas y esa entrega como si actuaras para el Real Madrid. No como otros futbolistas que van y celebran sus goles con la tribuna agitando la camiseta, queriendo mostrar que la aman mucho, y luego, unos minutos después, dicen en una entrevista por radio que su gran sueño es irse a Europa. En unas semanas se los lleva un equipo de aquí mismo de Colombia, eso sí, con más plata, y vuelven a mostrar la camiseta con tanto amor como lo hicieron por acá y uno les coge rabia. Porque son unos faltones. No les creemos, mercenarios, falcionis, vendidos, traidores, por acá no vuelvan, no los queremos porque jamás pusieron el corazón como tú lo haces.Pero estate tranquilo, calidoso, que si te concentras en lo que tienes que hacer, si eres fiel al compromiso con tu divisa, si no aspiras a más nada que al simple ritual de estar ahí, absorbido por ese partido de ahora como si fuese el último de tu vida, si eres capaz de hacer aflorar todo ese caudal de fantasía que tienes en tu interior y ponerlo al servicio de la alegría de tu barrio, seguramente algún cazatalentos de un equipo grande vendrá a buscarte, porque sabemos que lo que más se aprecia en el fútbol de élite es la capacidad para entregarse como si fueras un iluminado. Ya lo decía un profesor que estuvo por acá: La diferencia entre un jugador normalito y un gran jugador es la regularidad en su rendimiento.No creas, nadie lo dice expresamente, pero en el fondo todos sabemos que estás condenado a marcharte, que te tenemos prestado, que tendrás que irte algún día a triunfar en otra escuadra poderosa, porque, tocado por los dioses y agraciado por las musas, brillas demasiado para quedarte en provincia, aunque tú sabes que vayas donde vayas seguirás siendo nuestro.Y por supuesto, que vayas a la selección Colombia, que juegues partidos importantes. Que nos reunamos los vecinos un domingo en el barrio para verte por televisión, que menciones el nombre de tu pueblo, allá, saludos a los habitantes de Perra Perdía, que digas por radio lo mucho que quieres a tu mamá, a tu novia, a tus amigos, los panas, y hasta al Bebo que siempre está rebotando una pelota contra la pared y cantando goles a tu nombre. Qué orgullo un hijo nuestro, dirá el alcalde, hay que hacer una fiesta, maten una novilla, contraten un conjunto vallenato, manden a comprar más ron, saquen los picós y pongan música, esto hay que celebrarlo, no importa que no haya agua potable.Lo que queremos es que cuando regreses no vengas agrandado, que atiendas a la gente que siempre te saludó, que sigas de amigo de los de la cuadra, no llegues entonces con esas amistades extrañas que aparecen sólo con la fama, aduladores con unos carrazos y brindando whisky, que fulanito de tal y pascual, no señor. Calidoso: no te dejes seducir por los cantos de sirenas, que tu eres y seguirás siendo del pueblo así te ganes un potosí.Y sigue atendiendo a los niños, como lo haces ahora, háblales, cuéntales todas esas historias de viajes y personajes de leyenda con los que has compartido, descríbeles cómo es el camino, y aprovecha para decirles que coman bien, que se cuiden, que descansen, que la vida es posible vivirla de manera amable cuando se deponen ambiciones mezquinas, cuando lo más importante sea aportarle a los demás y no tener más que los demás.Que identifiquen sus talentos diversos porque no todos pueden triunfar en lo mismo. Y si eres tú quien viene a decírselos, te van a escuchar. Qué bonito es cuando valoras por igual al zapatero, al carnicero, a la cocinera, al profesor, al policía, al chofer, al embolador, a la enfermera, al agricultor, todos tienen algo que ofrecer. Demuéstrales que se pueden alcanzar logros sin atropellar a los otros. Lo dijo un sabio: “Los grandes hombres se reconocen por la manera en que tratan a los hombres insignificantes”. En últimas, ser útil a los demás es la mejor manera de triunfar. No puede ser que se busque el éxito en una carrera sólo para caer en excesos y despilfarros: De eso es que tienes que cuidarte, calidoso.Entonces, lo que te pedimos es que sigas con esa tranquilidad de ánimo, con esa disposición y entrega en lo que haces. Sé un modelo de paciencia y bondad. Muestra, ante todo, tu condición humana. Un futbolista también puede enseñarnos que la decencia y la ternura no están en contravía de ese huracán que sale a la cancha.

lunes, 1 de septiembre de 2008

trayectoria del club deportivo juventud junior

sub campeones 2006
partido amistoso 2007


campeones 2006




campeonato la magdalena

resutados de la ultima fecha 31 agosto 2008

Resultados de las distintas categorias

categoria: resultados redindimiento


categoria pony:
juventud junior vs real madrid b/quila 0 - 4 0%

categoria pre-infantil:
juventud junior vs real conided 2 - 1 100%

categoria infantil:
juventud junior vs corporacion pcv 0 - 2 0%
_____________
rendimiento total 33.33%

domingo, 31 de agosto de 2008

sub campeon 2007


Equipo que se corono sub campeon

en el segundo festival de escuelas organizado por

´´cordeportes´´